EN EL CAMINO DE LA CUARESMA: EL MISTERIO DE LA REDENCIÓN DE DIOS

MOTIVACIÓN  

Los cristianos seguimos en el camino de la cuaresma, en el que reconocemos el gran regalo de la redención de Dios: Él se entrega hasta el final y nos ofrece un horizonte de salvación para todos. Y es que sólo en la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo encontramos un camino de vida y de esperanza. Hoy no suena bien hablar de sufrimiento, de entrega hasta el límite, de amor hasta el extremo. Sin embargo, de este modo el mismo Dios nos redime.

Vamos a dejarnos mirar por el Crucificado, por Aquél que dio su vida por toda la humanidad y, en Él, podemos encontrarnos con el sentido de nuestra propia vida. Rezamos para que estos días nos ayuden a encontrarnos con la Salvación de Dios.

Mateo 20, 17-19

Cuando Jesús subía a Jerusalén, tomó consigo a los doce discípulos aparte y les dijo por el camino:

“Mirad, estamos subiendo a Jerusalén. Allí el Hijo del hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y maestros de la ley, que lo condenarán a muerte, y lo entregarán a los paganos, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen, pero al tercer día resucitará.”

PALABRA DE DIOS

 

GOZO EN MEDIO DEL SUFRIMIENTO PORQUE CRISTO ESTÁ CONMIGO

Yo, Pablo, encarcelado por el hombre de Cristo, os quiero explicar el sufrimiento en el que me veo sumergido cada día, para que llenos del amor de Dios, alabéis conmigo al Señor. Esta cárcel es un verdadero infierno: a los crueles suplicios de toda clase, como las cadenas de hierro y ataduras, hay que añadir el odio, las venganzas, las calumnias, palabras indecentes, peleas, actos perversos, juramentos injustos, maldiciones y, finalmente, angustias y tristezas. Pero Dios está siempre conmigo… en medio de los tomentos, por la gracia de Dios estoy lleno de gozo y alegría… Él toma parte en mi combate, vence y lleva a feliz término toda la lucha… Os escribo esto para que se unan vuestra fe y la mía. En medio de esta tempestad echo el ancla hasta el trono de Dios, esperanza viva de mi corazón.

(De la carta de S. Pablo Le-Bao-Ting, vietnamita a los alumnos del seminario, 1843)

 

PETICIONES:     

Respondemos todos: Bendito seas, Señor.

  • Ven, Señor, hasta nosotros y bendícenos con tu paz…
  • Que todos los pueblos y ciudades abran sus puertas a tu salvación…
  • Que el Reino de Dios esté, de verdad, en nosotros…
  • Que todos los que sufren sientan el consuelo y la fuerza de tu Espíritu…
  • Que todos nosotros seamos testigos de tu presencia y salvación…

 

CREO… (todos)

Creo que el sufrimiento

no lo quiere Dios, que es el Padre

y quiere lo mejor para sus hijos.

 

Creo en la Ternura de Dios,

que permite el dolor

para sacar de él

un mayor provecho para nosotros.

 

Creo en el valor salvador

del sufrimiento humano que,

unido al de Jesús,

es colaborar a construir

la civilización del amor.

 

Creo en Jesucristo,

que aceptó el sufrimiento

y venció por amor

al dolor, al pecado y a la muerte.

 

Creo que la cruz desde Cristo,

puede convertirse

en una declaración de amor

como la vivió Jesús.

Fecha

Mar 08 2024
¡Caducado!

Hora

Todo el día